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COMUNICADO DE PRENSA

La tarjeta reduce en Madrid los beneficios que hasta ahora tenían las personas con discapacidad

FAMMA-Cocemfe exige una rectificación urgente de la tarjeta de estacionamiento para personas con movilidad reducida en Madrid

La Federación acudirá ante el Defensor del Pueblo si no se reforma la Ordenanza de esta tarjeta

La Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de la Comunidad de Madrid (FAMMA–Cocemfe Madrid) exige al Ayuntamiento de Madrid una nueva reformulación de la Ordenanza que regula las tarjetas de estacionamiento para personas con movilidad reducida por considerarla injusta e inadecuada a las necesidades de este colectivo. De no modificarse esta regulación, la Federación acudirá ante el Defensor del Pueblo para hacer efectivos los derechos de las personas con discapacidad.

La citada Ordenanza de Movilidad reduce los beneficios para estas personas con respecto al reglamento anterior. A grandes rasgos, “esta tarjeta limita la hora de estacionamiento, desoye recomendaciones europeas y regionales, delimita su validez sólo a la capital, discrimina a sectores de la discapacidad más desfavorecidos y, entre otras cuestiones, obvia las necesidades de miles de personas que debido a una discapacidad grave requieren la atención constante de una tercera persona”, según palabras del presidente de FAMMA-Cocemfe Madrid, Javier Font.

Desde su inicio, esta tarjeta engendró la polémica cuando se elaboró al margen de la recomendación del Consejo de Europa para crear una tarjeta válida en todos los países de la Unión. La de Madrid, aunque se proclame europea, no sólo no es legítima en los demás países vecinos, sino que tampoco tiene validez en otras comunidades, ni siquiera en otros municipios de la propia Comunidad de Madrid. A este respecto, el Consistorio madrileño también rehusó a adherirse al convenio que firmó la Comunidad de Madrid y la Federación Madrileña de Municipios para crear una tarjeta válida en la región.

El documento que emite el Ayuntamiento de Madrid tiene dos modalidades: conductor y no-conductor. “Los ‘beneficiarios’ de la tarjeta de no conductor, tienen graves discapacidades y necesitan la constante atención y ayuda para sus actividades diarias, prestada por sus cuidadores habituales que en la mayoría de las ocasiones hacen también la función de conductor”, asegura Javier Font. Pero las personas que se encuentran en esta situación están siendo discriminadas, pues con la nueva Ordenanza, esta modalidad ha visto reducidos sus beneficios. Un ejemplo de ello es la restricción de tiempo. Con esta tarjeta, tan sólo es legal aparcar durante una hora en las áreas de carga y descarga y en la zona de Servicio de Estacionamiento Regulado (S.E.R.), que anteriormente era de tiempo ilimitado.

Esta peculiaridad condena a los discapacitados que requieren la atención de otra persona a prescindir de su atención cada vez que hay que cambiar de aparcamiento por agotamiento del tiempo estipulado y establece una clara discriminación entre la modalidad de conductor y la de no conductor. Esta Ordenanza no sólo no concede los beneficios determinados en otros municipios, sino que incluso pone mayores impedimentos para que las personas con movilidad reducida, especialmente las que no conducen, mejoren su calidad de vida y puedan ejercer sus derechos.

A este respecto, en el mes de marzo, el Vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo, mostró su argumentación sobre la actuación del Ayuntamiento. Según él, “las especiales circunstancias del municipio de Madrid, tales como la implantación del SER, las zonas de carga o descarga o las reservas de estacionamiento para vehículos oficiales”, hacen que el Ayuntamiento haya modificado (y obviado) el modelo de tarjeta recomendado por el Consejo de Europa para “adaptarlo a las peculiaridades de la ciudad de Madrid”. Desde la Federación queremos recordar que estas circunstancias también se dan en otros grandes municipios de la Comunidad, como Móstoles, que sí han sabido adaptar su modelo de tarjeta para permitir que este colectivo no vea quebrantado este derecho.

La Ordenanza, en su artículo 2, declara que es necesario establecer medidas de estacionamiento de duración limitada para garantizar la rotación de los aparcamientos y facilitar la integración de las personas con discapacidad. Sin embargo, la realidad es muy distinta. Esta forma de actuar del Ayuntamiento no es compatible con su “supuesta” política de integración que dice venir defendiendo.

Otra de las peculiaridades de la tarjeta madrileña es que el Consistorio ha establecido un nuevo sistema, más riguroso, para adjudicar y retirar este documento sin un criterio concreto. Como consecuencia, muchas personas que tienen desde años esta tarjeta han visto denegadas sus peticiones de renovación. Además, son varios los casos, como por ejemplo las personas con discapacidad orgánica que, aunque no tengan reducida su movilidad, reivindican la concesión de esta tarjeta. Una muestra de que el Consistorio madrileño está al margen de la realidad social de Madrid es que en algunos casos, existen discapacidades orgánicas que generan un gran agotamiento y requieren medidas que faciliten su día a día en acciones cotidianas como puede ser la de acudir al centro de trabajo o estudios.

El nuevo modelo de tarjeta que estipula la Ordenanza de Madrid también concreta que debe aparecer en ella el número de la matrícula para realizar un mayor control del estacionamiento y “evitar estafas”, según fuentes del Ayuntamiento. Sin embargo, hay veces que este supuesto provoca perjuicios a las personas con discapacidad. Es el caso del no-conductor, que suele requerir de la disponibilidad de una persona que lo traslade, persona que puede variar según las circunstancias. Para evitar que la nueva normativa se adapte más al vehículo que al propio usuario, como obliga el consistorio a su propio criterio y sin conexión alguna al de la Unión Europea, desde la Federación se propone la inserción de fotografías en las tarjetas para no inducir a error sobre el verdadero beneficiario de dicho documento como así estima también la recomendación europea al respecto.

Por todos estos motivos, FAMMA-Cocemfe Madrid quiere hacer extensible esta denuncia a todo el colectivo de la discapacidad para que analicen y reflexionen sobre la falta de sensibilidad del Consistorio madrileño y el desconocimiento total de la realidad del colectivo y sus familias. La Federación acudirá tanto al Defensor del Pueblo como a los organismos jurídicos competentes si estas deficiencias no se corrigen y se subsanan los errores en la modificación de esta tarjeta.

FAMMA–Cocemfe Madrid es una entidad sin ánimo de lucro que agrupa a más de 40 asociaciones y representa a más de 35.000 personas. Al ser la interlocutora de la discapacidad física y orgánica ante la Administración y el movimiento asociativo, reivindica y gestiona actuaciones y servicios a favor del colectivo al que representa.



 


Madrid, 9 de mayo de 2006


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