La Federación de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de
la Comunidad de Madrid, FAMMA-Cocemfe Madrid, estima que es
necesario un cambio profundo y global en la forma de atender, y
entender la discapacidad. La renovación para mejorar la calidad de
vida del colectivo pasa por todos los agentes y estructuras
sociales, desde las instituciones como garantes de los derechos de
los ciudadanos hasta cada individuo en particular.
A menudo, se contempla a las personas con discapacidad como meros
receptores de ayudas sociales y de subvenciones, pero debemos ser
conscientes de que las personas con discapacidad también forman
parte de la sociedad y participan en ella cada vez más. Para que
esta tendencia siga creciendo es necesario modernizar las
prestaciones dirigidas al colectivo, en varias direcciones. En
primer lugar sería urgente facilitar el proceso de concesión de
subvenciones ya que la burocracia convierte la solicitud en una
larga y cansada tramitación, y segundo lugar, convendría analizar y
evaluar si las partidas presupuestarias son suficientes para cubrir
las necesidades del colectivo.
El trabajo es el primer paso para la independencia de todos, pero
si no se reforma el marco social actual, las personas con
discapacidad cuentan con dificultades añadidas, ya que las carencias
en el marco educativo son considerables. Como consecuencia de la
positiva evolución social, las personas con discapacidad también
necesitan apoyos en otras direcciones muy distintas a aquellas que
sirven para intentar superar la discapacidad en sí, como las ayudas
técnicas o las subvenciones destinadas a adaptaciones en el hogar o,
transporte, entre otras cuestiones para llegar a la formación y al
empleo que, concederá a la persona con discapacidad la autonomía que
le corresponde para alcanzar un nivel de vida digno.
Afortunadamente, hoy en día existen nuevas necesidades que cubrir
derivadas de la propia evolución social y al avance significativo
del colectivo hacia la propia integración del colectivo en la
sociedad. Ahora. Las demandas de las personas con discapacidad se
dirigen a otras áreas como por ejemplo la solicitud de apoyos
educativos especialmente diseñados para el colectivo y adaptados a
las demandas del mercado laboral.
De alguna manera, la futura Ley de Dependencia ha recogido
ciertas demandas, sobre todo aquellas que se refieren a los aspectos
físicos de las personas dependientes como la necesidad de un
asistente personal y la creación de centros especializados en este
tipo de atención. Pero, la vida de un mayor y la de una persona con
discapacidad en pleno uso de sus facultades mentales no es la misma.
Una persona con discapacidad puede y debe formarse, desempeñar un
trabajo y en definitiva, llevar una vida completamente normal. Sin
embargo, a pesar de sus posibilidades, existe una parte del
colectivo que aún se encuentra en los niveles más bajos de
integración y es a ellos a quien hay que dedicar mayores recursos, y
no pensar que la atención a las personas con discapacidad es
suficiente.
Para que esta renovación se produzca, es imprescindible la
voluntad política que debe plasmarse con instrumentos efectivos y
políticas transversales entre las distintas instituciones que
administran la cobertura de las personas con discapacidad ya sea
sanitaria o de carácter social. Este tipo de actuaciones se
proclaman como un paso previo a la integración total, pero lo
importante es cambiar el punto de vista, es decir, no mirar a las
personas como alguien a quien es necesario integrar sino como
partícipes de la sociedad para prevenir su aislamiento. Además,
tanto la administración central como las autonómicas o locales,
deberían desarrollar enfoques innovadores en los servicios prestados
para cubrir las demandas de las personas con discapacidad. Esta
transformación de perspectiva podría llevar a políticas de
integración en aquellos casos en que sea necesario pero también a
evitar que el colectivo se encuentre discriminado, una política
coherente para y por la plena participación.
En definitiva, FAMMA reclama mayores oportunidades para
incrementar los puntos fuertes de las personas con discapacidad
examinando múltiples perspectivas: la atención médica, desarrollo
formativo y laboral, derechos civiles, prestación de servicios y en
general la modificación del modelo social. Medidas que pueden
mejorar nuestra labor y guiar nuestros esfuerzos colectivos.
FAMMA–Cocemfe Madrid es una entidad sin ánimo de lucro que agrupa
a más de 40 asociaciones y representa a más de 35.000 personas. Al
ser la interlocutora de la discapacidad física y orgánica ante la
Administración y el movimiento asociativo, reivindica y gestiona
actuaciones y servicios a favor del colectivo al que representa.
Esta entidad ha sido declarada de Utilidad Pública por el Ministerio
del Interior.