Una investigación sobre la afasia secundaria ictus, que implica la pérdida total o parcial del lenguaje a consecuencia de un daño cerebral creado por un ictus, ha demostrado que un tratamiento farmacológico combinado con una terapia concreta mejora la calidad de vida de los afectados.
El director de la unidad de Neurología Cognitiva y Afasia del Centro de Investigaciones Medico Sanitarias (CIMES) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Málaga (UMA), Marcelo Berthier, detalló que se combinan fármacos con una rehabilitación intensiva del lenguaje.
Los medicamentos, utilizados generalmente para otro tipo de trastornos, como el Alzheimer, se aplican durante un tiempo en el que dos semanas del tratamiento se ve reforzadas por la terapia «Regia», una rehabilitación grupal intensiva que dura treinta horas, repartidas de lunes a viernes a razón de tres horas por día.
Berthier, director del primer grupo a nivel mundial de investigación de este tipo de tratamientos, declaró que a través de este refuerzo las personas que padecen el trastorno obtienen «muchos beneficios», ya que tienden al aislamiento y refuerzan aspectos como la motivación o la autoestima.
Mejorar la comunicación y el lenguaje y reintegrar socialmente a los pacientes son los principales objetivos de la inclusión de esta terapia, que consiste en un juego de tarjetas a través del cual los pacientes preguntan entre unos y otros si tienen la tarjeta que ellos tienen, mientras definen el objeto que pueden ver.
En grupos de dos o tres pacientes, acompañados por un terapeuta que suele ser un logopeda o un neuropsicólogo, los afectados llevan a cabo este juego con el que estimulan la comunicación, que según el experto, es muy similar a la que se utiliza en la vida cotidiana.
La técnica que aplican en su terapia se la enseñó un investigador alemán que trabaja en la Universidad Libre de Berlín, Friedemann Pulvermuller, y con el que colaboran en todas sus investigaciones, según citó.
Esta investigación, en la que se han tratado ya a más de cien personas, abre la posibilidad también de que se aplique a otros pacientes que tienen afasia, como por ejemplo, a raíz de un traumatismo de cráneo que, según Berthier, deben mejorar «exactamente igual», aunque apenas hayan tratado este tipo.