Un estudio llevado a cabo por profesionales del hospital vasco de Gorliz bajo el título de "Control nutricional de pacientes hospitalizados con daño cerebral adquirido" muestra los resultados del registro de la ingesta dietética de los pacientes ingresados en la Unidad de Daño Cerebral Adquirido del Servicio de Rehabilitación del centro, además de las recomendaciones a todos aquellos pacientes cuya causa principal del inadecuado aporte alimenticio sea la disfagia.
Los pacientes con daño cerebral adquirido presentan frecuentemente problemas de deglución, alteraciones en la masticación, alteraciones visuales, déficit motor en la extremidad superior afectada, déficits sensitivos, alteraciones anímicas... que unidas a malas técnicas a la hora de la ingesta hacen que el riesgo de presentar un aporte inadecuado de alimentos y de agua sea alto.
Además, la malnutrición contribuye a numerosas complicaciones, que interfieren negativamente a la recuperación del paciente. El registro de la ingesta debe formar parte de la atención diaria a este colectivo de pacientes con alto riesgo de malnutrición, que puede llegar al 40% según la literatura científica.
Durante tres meses un equipo de 29 profesionales (auxiliares y enfermeras) del hospital ha realizado el registro diario de cada comida (desayuno, comida, merienda y cena) de cada uno de los 30 pacientes ingresados en nuestra unidad. Estos datos quedaban anotados en planillas de control que permitían visualizar todas las tomas durante una semana completa.
Los registros se hacían en función de la cantidad que los pacientes dejaban en el plato o en el vaso (es decir, si comía todo, mucho, regular, poco o nada y si bebía lo suficiente o no ). A los pacientes con disfagia y a sus cuidadores se les entregó previamente una guía con recomendaciones en euskera y castellano para facilitar la deglución.
De los pacientes ingresados el 49% tenían una ingesta calórica e hídrica correcta. En el 33% era escasa y finalmente muy deficitaria en el 18,5%. Estos datos permitieron intentar valorar las causas, establecer distintas estrategias para paliar esta situación e intervenir en pacientes que precisaban apoyo (cambios de dieta, añadir suplementos nutricionales...).
Así, los autores del estudio detectaron una inadecuada ingesta calórica e hídrica en el 51% de los pacientes ingresados en la Unidad de Daño Cerebral, un dato importante para llevar a cabo intervenciones que mejoren el estado nutricional de este colectivo.