Manifiesto de FAMMA con motivo del 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora

 

La Federación de Asociaciones de Minusválidos Físicos de la Comunidad de Madrid (FAMMA) ante el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, quiere hacer extensible a la opinión pública su preocupación por la doble discriminación que en la sociedad padecen las mujeres con discapacidad, por el hecho de ser mujer y por contar con una discapacidad.

A pesar de los avances de los últimos tiempos, persisten importantes desigualdades entre mujeres y hombres; se mantienen pautas familiares, culturales y sociales, que siguen potenciando la subordinación de la mujer frente al hombre, apareciendo generalmente en un segundo plano.

  • Salarios más bajos por el mismo puesto de trabajo.

  • Dificultades de acceso al mercado laboral.

  • Cuidadoras familiares y de mantenimiento del hogar.

  • Situación de maltrato físico y psicológico que muchas mujeres padecen.

  • Explotación sexual.

Si, además, lo unimos a la discapacidad las dificultades se acrecientan:

  • Problemas de imagen corporal.

  • Falta de Autoestima.

  • Sobreprotección familiar.

  • Barreras psicológicas y arquitectónicas.

  • Sentimiento de minusvaloración.

  • Conformidad y falta de autosuperación.

  • Mayor dificultad para la maternidad.

Cuando la sociedad avance en la igualdad de género, la discriminación de las mujeres será menor y la mujer con discapacidad será menos discriminada y, sobre todo, más independiente y autónoma. Pero no podemos eludir la responsabilidad que tienen en esta tarea las mujeres con discapacidad. Deben ser ellas mismas, nuestras compañeras con discapacidad, las que enarbolen la bandera, no ya de la igualdad, sino del progreso de las personas, al margen de su sexo, respetando las diferencias.

Sólo a través de una mayor cuota de formación personal, la valoración personal de una misma, la aceptación de la propia imagen y el respeto al otro/otra dejará de ser necesario un Día Internacional de la Mujer, porque se habrá conseguido el nivel exigible de igualdad entre hombres y mujeres.

En este 2003, año Europeo de las Personas con Discapacidad, las mujeres con minusvalía deben hacerse oír y hacer ver que la integración de la mujer con discapacidad pasa inevitablemente porque la sociedad asimile que todos tenemos derecho a ser tratados por igual.

Desde FAMMA animamos a los poderes públicos a que continúen desarrollando políticas activas de intervención social dirigidas a la mujer minusválida:

  • Favorecer su integración laboral, a través del INEM y los Servicios Regionales de Empleo de las Comunidades Autónomas.

  • Eliminación de todo tipo de barreras arquitectónicas, urbanísticas, de comunicación y de acceso a la información.

  • Adecuada protección social y sanitaria.

  • Inclusión en los Planes de Igualdad de Oportunidades de las diferentes administraciones la variable discapacidad.

  • Mayor acceso a la Formación Reglada, Ocupacional y Continua, orientadas a las características de las mujeres con discapacidad.

  • Servicios de información sexual y sexológicos, a través del sistema público de salud.

  • Atención psicológica especializada en los centros de Salud públicos.

  • Asistencia jurídica gratuita.

  • Campañas de sensibilización pública.

  • Eliminar los estereotipos. Romper con la imagen tradicional paternalista de la mujer con discapacidad.

  • Apoyo institucional y económico a las organizaciones que trabajan con mujeres minusválidas.

Por todo ello, desde FAMMA, una vez más, queremos mostrar públicamente nuestro apoyo y solidaridad con las mujeres trabajadoras en general y concretamente con nuestras compañeras minusválidas, al tiempo que las animamos a participar más activamente en el movimiento asociativo y reivindicamos una mayor presencia de la mujer en sus órganos de decisión política.

 

 

Madrid, marzo de 2003

 



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