"LA FUERZA DE NUESTRA FEDERACIÓN ESTÁ EN LA FORMACIÓN Y EL EMPLEO"
Entrevista que Olga Peñaranda realizó a Diego Manzano y fue publicada en el número 9 de la revista ACCESIBLE, en enero de 2000
—¿Cómo se distribuye el movimiento asociativo en la región de Murcia, al haber dos ciudades grandes como la propia Murcia y Cartagena y el resto poblaciones más pequeñas?
—En la Región de Murcia hay 46 municipios, nosotros tenemos asociaciones en siete u ocho, que son las poblaciones más importantes, nos falta cubrir la localidad de Lorca, cuya asociación decidió dejar Famdif, pero con la que seguimos colaborando. En Murcia capital al estar el Gobierno autonómico es donde hay más recursos. Luego existen asociaciones regionales como Hemofilia, Espina Bífida, Auxilia y Frater que tienen su implantación en Murcia capital pero que su trabajo es a nivel de toda la Comunidad. Las entidades locales de Yecla, Jumilla… obtienen sus principales recursos del Gobierno regional pero también trabajan mucho con los ayuntamientos.
—Y ahora no sólo estáis unidos el sector de los físicos, pues hace poco que habéis constituido el Cermi Murcia…
—Lo hemos formado como entidades fundadoras: Famdif, Once, Feaps, la federación de enfermos mentales, la Federación de Sordos y la Federación de Padres y Amigos del Sordo, en el caso de estas dos últimas organizaciones, al ser del mismo sector se reparten los votos. Hemos intentado que estén representados todos los sectores; en el caso de físicos estamos todas las asociaciones dentro de la Federación, pero, por ejemplo, los psíquicos tienen hasta cuatro organizaciones que les agrupan, y ésto no quiere decir que no vayan a entrar en un futuro, pero como socios fundadores estamos los que más peso específico tenemos en la sociedad murciana.
—Da la sensación que desde los Ayuntamientos, incluso desde el de Murcia capital que podría desentenderse al estar aquí la Administración regional, trabajan bastante los problemas de los discapacitados …
—Sí, se colabora mucho. Por ejemplo, la sede de Famdif es una concesión del Ayuntamiento de Murcia. Aquí hay muchos servicios que los gestionan los ayuntamientos aunque los recursos sean regionales. Son las administraciones locales quienes montan los centros junto con la Consejería e incluso ofertan que los servicios los lleven las propias asociaciones. Por ejemplo, la Consejería de Obras Públicas, que es la que más presupuesto tiene, este año ha concedido al Ayuntamiento de Murcia 60 millones de pesetas para intervenciones en materia de supresión de barreras arquitectónicas, y éste a su vez nos ha dado a las asociaciones 4 o 5 millones de pesetas para pequeñas obras, cofinanciar furgonetas…
—Por ejemplo, servicios como la ayuda a domicilio, ¿los gestionan los consistorios o las propias asociaciones?
—Aquí en Murcia la ayuda a domicilio no la lleva ninguna asociación; nunca hemos tenido la tentación de pedirla, son los ayuntamientos quienes la gestionan directamente a través de un convenio tripartito entre Imserso, Comunidad y ayuntamientos. Nosotros como Federación creemos que este tipo de servicios debe de darse directamente desde la Administración, preferiblemente la local, que es la que más cerca está del ciudadano.
—Ya, si no me he informado mal, la ayuda a domicilio es un servicio que obtiene muchas quejas de los usuarios murcianos, debido a las largas listas de espera…
—La última estadística que tenemos señala que cerca de unas 260 personas discapacitadas físicas reciben ayuda a domicilio en Murcia. El problema aquí es el mismo que el del resto de España: tiene que llegar a más gente. Desde la Federación hemos puesto en marcha algunos cursos para formar profesionales que presten este servicio y nos han contratado a algunos de ellos.
—¿Qué servicios o recursos son los que echáis más en falta desde Famdif?
—La Administración debería asumir la creación de pisos asistidos en las principales poblaciones, pues hay gente que se puede valer por si misma y que no tienen porqué ir a una residencia, que además de no haberlas nos las queremos, porque son totalmente desintegradoras.
—Entonces, ¿las personas discapacitadas gravemente afectadas a dónde recurren?
—Si son un poco mayores van a residencias de la tercera edad y si no a los Camf de Guadalajara o Albacete, fuera de la provincia.
—¿Cómo definiría la colaboración y el diálogo con la Administración?
—En Murcia nos conocemos todos, por eso es relativamente fácil llegar a las consejerías y a los consejeros y lo mismo sucede con las concejalías. Incluso, a veces, te echan una mano en algunas cuestiones; por ejemplo, si tengo que planificar un centro, puedo recurrir al arquitecto municipal, quien además, de un modo u otro, me concederá la licencia de construcción… Es usual encontrar entre los profesionales de la administración que una misma persona se encarga de tres o cuatro cuestiones diferentes, con lo que no hay que pasar tantos filtros.
—Y en subvenciones ¿es generosa?, pues este año habéis firmado con el Gobierno Regional dos convenios que os han supuesto una partida de 80 millones de pesetas.
—Uno de los convenios es por valor de 60 millones de pesetas para los gastos de mantenimiento de la Federación y sus asociaciones, para pagar a los trabajadores y técnicos de los programas… La otra partida es de 20 millones de pesetas para programas más concretos y actuaciones más urgentes. La Administración nos exige que cuando presentemos un proyecto seamos capaces de aportar el 25% del coste con recursos propios. De esta partida de 20 millones de pesetas, intentamos planificar a qué actuaciones o programas la vamos a ir destinando, en el sentido de asegurar ese 25% de recursos propios. Nuestro problema ahora mismo es que tenemos muchos ladrillos puestos pero sin elaborar definitivamente y otros tantos proyectos por poner en marcha, por eso creemos que este presupuesto de 20 millones es escaso. Creemos que el Gobierno Regional va a rectificar el borrador de presupuestos para apoyarnos un poquito más.
—No habéis propuesto al Gobierno Regional el desarrollo de una especie de plan de acción regional de la discapacidad?
—Lo que pedimos a nivel regional es que se cumpla la Ley de Servicios Sociales, que toca cuestiones como la infancia, la familia y, especialmente, el tema de los discapacitados. Se supone que era una ley a desarrollar en 10 años y que debería finalizar en el 2000. No se ha culminado y mucho me temo que se va a reformar con las próximas elecciones generales y que además será a la baja. Sólo se ha cumplido lo fácil, como en la Lismi, pero nada de crear infraestructura. Además hay unos consejos sectoriales donde estamos representados, que se convocan, pero que nos sentimos estafados porque nos llaman a aprobar algo que ya está aprobado de antemano.
—¿Dónde está la fuerza de la Federación?
—En la formación y el empleo. Hemos desarrollado dos Horizon de formación e integración laboral con bastantes buenos resultados. El segundo de ellos termina este año 99. Luego tenemos dos actividades más, una es el Programa de Inserción Laboral (Pil), dotado con 11 millones de pesetas, que proviene del Ministerio de Educación y Cultura pero que lo lleva la Consejería de Educación y el otro, un programa de garantía social, que se ha aprobado por primera vez este año con 16 millones de pesetas. Ahora le hemos ofertado a la Consejería un convenio para cubrir los déficit de formación de niños discapacitados de 6 a 12 años que estudian en colegios de integración. Se trata de proporcionarles apoyo con clases externas y asesoramiento a las familias para que no pierdan el ritmo del resto de sus compañeros.
—Con las transferencias de educación a la Región de Murcia en junio pasado, ¿habéis notado un aumento en los presupuestos para esta materia?
—Sí, en este breve espacio de tiempo se ha pasado de tener un programa de tres millones de pesetas a uno de 30. Desde Famdif, como novedad, se desarrolla el programa de garantía social y otro de formación de adultos. Estamos en tramites de elaborar un convenio para apoyar educativamente a aquellos niños que sufren fracaso escolar por pasar largos periodos de tiempo hospitalizados o recuperándose en casa.
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