Mario García, nuevo presidente del Comité Español de Representantes de Minusválidos

"Debemos mantener la unidad de acción y fortalecer el diálogo con el Gobierno"


 


Solidaridad Digital (7-10-02)
Mario García ha sido elegido hace unas semanas presidente del Comité Español de Representantes de Minusválidos (CERMI), puesto en el que sustituye a Alberto Arbide. El nuevo presidente del CERMI, a su vez máximo responsable de la Confederación Coordinadora Estatal de Minusválidos Físicos de España (COCEMFE), cuenta en una entrevista concedida a "Cermi.es" cuáles serán las prioridades de su gestión.

¿Qué representa para usted este mandato al frente del CERMI y qué hereda de su antecesor, Alberto Arbide?

Afronto este mandato con una gran ilusión, pero a la vez muy consciente de la responsabilidad que implica representar a tres millones y medio de personas con discapacidad. Alberto Arbide ha puesto el listón muy alto como presidente del CERMI. Ha conseguido el logro más fundamental que es la unidad del sector. Somos muchos y muy diferentes: las diez principales confederaciones, todas las plataformas, los cermis autonómicos... y esto significa que hay una serie de problemas y reivindicaciones comunes y fundamentales a las que, además, se le deben añadir las necesidades y exigencias de cada una de las entidades que integran del CERMI. Pues bien, Alberto Arbide ha sabido aglutinar y ver todas esas diferencias y ha conseguido que el sector esté más unido que nunca.

¿Cómo enjuicia la etapa que ahora concluye? ¿Cuáles han sido los progresos que ha experimentado el sector de la discapacidad en estos nueve años de vida del CERMI?

Ha sido una etapa muy fructífera. En estos nueve años, sobre todo en los seis últimos, el CERMI ha logrado grandes objetivos, como el Plan de Empleo de 1997, un hito histórico ya que por primera vez un colectivo como el de la discapacidad ha negociado con el Gobierno un plan específico, y que se ha convertido en un ejemplo a seguir por los colectivos de otros países europeos. También hay que mencionar la directiva europea de no discriminación, de la reciente declaración de Madrid, amén de las medidas fiscales que propició el CERMI y que representan un gran avance cualitativo. Son sólo algunos de los ejemplos más visibles de nueve años de trabajo duro para tender puentes entre las distintas entidades y sumar fuerzas a pesar de nuestras particularidades.

¿Qué pide usted a las distintas Asociaciones y Federaciones que integran el CERMI a la hora de constituir un CERMI fuerte, representativo, solidario?

Hay que pedir que se continúe en la misma línea de trabajo. El único secreto es seguir trabajando y mantener el espíritu de confianza en el diálogo entre las distintas organizaciones que componemos el sector.

La LISMI fue una ley marco para la emergencia social de las personas con discapacidad y el reconocimiento de sus derechos. Hoy esta ley ha quedado superada y está siendo revisada. ¿En qué aspectos debe mejorar y cuándo prevé que estará listo el borrador para llevarlo al Congreso?

La LISMI, cuya aprobación data del año 1982, es una gran ley, pero ha fallado su aplicación, ya que se ha desarrollado sólo en un 30%. En este momento muchas de las asociaciones ya han comparecido en el congreso de diputados a través de la subcomisión, y otras están compareciendo. La nueva LISMI debe recoger todas las generalidades y particularidades de cada entidad y lo esperado es que vez la luz en el próximo año 2003.

Los partidos asumen cada vez más en sus programas gran parte de las reivindicaciones planteadas desde el CERMI por la coherencia y legitimidad de los postulados. El Congreso ha instado al Gobierno a aplicar la directiva europea de no discriminación, a desarrollar un Plan de Acción para las Personas con Discapacidad, etc... ¿Este consenso es fruto de la sensibilidad que la sociedad civil muestra hacia los problemas de los ciudadanos con discapacidad? ¿Qué papel ha ejercido en todo ello el movimiento asociativo?

El que la sociedad en general haya reconocido la situación desfavorecida del sector y la haya hecho suya es fundamental para que los partidos políticos reparen en ello y planteen las políticas sociales que demandamos. Desde el CERMI llevamos años trabajando para, primero, romper con la peor de las discriminaciones, la invisibilidad, y, en segundo lugar, para provocar la sensibilización de la sociedad. Siempre decimos que nuestros problemas son importantes, que nosotros los conocemos sobradamente pero que lo que hace falta es que la población en general sea consciente y los asuma como propios.

¿Cuáles son los objetivos prioritarios que se marca en CERMI para esta nueva etapa, que coincide además con un cambio en el organigrama del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales?

Ante todo que exista una buena interlocución con el Gobierno. El hecho de que desde hace tan sólo unos meses tengamos un nuevo ministro tiene que llevarnos a mejorar el diálogo. Un gesto importante por parte del nuevo titular de la cartera de Trabajo y Asuntos Sociales sería que el sector de la discapacidad vuelva a sentarse en el Real Patronato de la Discapacidad, un lugar que le corresponde por derecho. Quedan pendientes cuestiones tan básicas como la nueva LISMI, el Plan de Empleo del siglo XXI, el Plan Estatal de Accesibilidad, el Patrimonio especialmente protegido, el Plan de Atención a las Familias, hay que seguir avanzando en temas de pensiones, tenemos que seguir haciendo hincapié en que se modifique el Real Decreto 1971-99 sobre el nuevo baremo para la obtención del certificado de discapacidad.... son muchos los frentes en los que debemos desarrollar nuestra batalla por la equiparación de nuestros derechos y obligaciones. Lograr el reconocimiento de las personas con discapacidad como ciudadanos de primera es una hermosa lucha que requiere de todo nuestro esfuerzo y que se presenta como un largo camino en el que el CERMI ha dado ya grandes pasos. Por supuesto, cómo no, queda mucho por hacer.

Una de las reivindicaciones clave del CERMI es la ley del patrimonio especialmente protegido. ¿Verá pronto la luz esta trascendente ley para el sector de la discapacidad?

Esperamos que esta ley vea la luz antes de finales de este año porque es un compromiso del propio Gobierno, y un objetivo que venimos persiguiendo desde hace ya bastante tiempo. Una preocupación tan grave para las familias como el "qué pasará con nuestro hijo cuando nosotros faltemos" necesita una repuesta contundente y urgente. Confiamos, pues, en que esta ley, que viene a paliar parte del problema, sea aprobada en los próximos meses.

El año que viene ha sido declarado Año Europeo de la Discapacidad. ¿Cuál es el desiderátum que formularía para el sector que representa?

El aspecto más importante del Año Europeo de la Discapacidad es que precisamente todos los discapacitados europeos y en particular los españoles nos hagamos visibles. Este ha de ser nuestro gran año en el que pongamos encima de la mesa nuestros problemas y en el que al menos se pueda resolver el mayor porcentaje de ellos. Hace poco se aprobó el "Comité Español de Coordinación para el Año Europeo de las Personas con Discapacidad" y en el que el sector de la discapacidad estará representado por diez organizaciones. Por tanto, ahí es donde tenemos que incidir en que el Gobierno agilice el Comité para que podamos llegar a tiempo a nuestro año conmemorativo.






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