FAMMA recomienda informarse antes de viajar a países en vías de desarrollo, especialmente a África y América del Sur


 

 

Prevención, mejor manera de evitar riesgos.

Prevención, mejor manera de evitar riesgos.

Redacción de ACCESIBLE (26-7-06)
En la sociedad actual ha aumentado la facilidad para la realización de viajes internacionales y muchas personas se dirigen a países distintos a los de nuestro entorno por motivos de turismo, causas laborales e incluso económicas y sociales. Este hecho significa que los viajeros pueden estar expuestos a cambios físicos y medioambientales y entrar en contacto con enfermedades infecciosas diferentes a las del entorno habitual. Por ello es importante adoptar todas las medidas preventivas necesarias antes, durante y después del viaje.

Patologías como la fiebre amarilla, la fiebre tifoidea, el cólera, hepatitis tipo A y B, poliomielitis, rabia o malaria son algunas de las enfermedades que aún se encuentran activas en países con escaso nivel de industrialización en África, América Latina, Asia u Oriente Medio. Y es que, aunque un viaje se emprende con la voluntad de divertirse, una falta de previsión puede transformar esta experiencia en un verdadero calvario.

Antes de partir, se aconseja la visita previa al médico de cabecera con un tiempo de antelación suficiente para que en el caso de que se prescriban vacunas se cuente con un periodo de observación. Además, el facultativo dará información sobre consejos generales y particulares. Si un viajero necesita medicación habitual es recomendable que el médico recete la medicación necesaria en cantidad suficiente para cubrir el período de tiempo que dure su estancia en el extranjero. Por otra parte, será el profesional quien indique las vacunas para asegurar el mejor cuidado posible de la salud.

Las precauciones se deben mantener durante la visita a un país de este tipo, pero también hay que tener en cuenta el planteamiento del viaje. Si el alojamiento elegido es un hotel, el riesgo disminuye pero también hay que tener cuidado con determinados hábitos. Por ejemplo, consumir siempre agua embotellada y abierta delante del consumidor y no ingerir productos frescos o crudos. Tampoco se debe realizar el baño en aguas estancadas o en movimiento que sean desconocidas aunque aparentemente no presenten ningún peligro.

Siempre es beneficioso llevar un desinfectante y material de cura de fácil aplicación en el botiquín para solucionar de forma rápida y eficaz pequeñas heridas. En zonas de vegetación abundante donde puedan habitar insectos peligrosos es necesario aplicarse repelente de mosquitos y llevar medicamentos contra el paludismo y sales de rehidratación oral. Los viajeros deben consultar al médico sobre si deben llevar consigo antibióticos o preparados antidiarreicos.

Cuando alguien emprende un viaje, no suele pensar en que puede surgir algún imprevisto relacionado con la salud en el lugar de destino. Pero si esto ocurre, será de gran utilidad haber adquirido cierta familiaridad con el sistema de asistencia sanitaria del país de recepción y conocer la cobertura de su seguro. Además, para ingresar en algunos estados es condición imprescindible en las aduanas un certificado en el que se especifique que se han adoptado las vacunas requeridas por las autoridades locales.

Algunas enfermedades típicamente tropicales no se manifiestan inmediatamente, pudiendo desarrollarse bastante tiempo después del regreso. En el caso de que se necesite acudir al médico, deberá informarle de que ha realizado un viaje en los últimos 12 meses a una de estas zonas.





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