FAMMA afirma la existencia del agravio comparativo económico de las personas con discapacidad y solicita la puesta en marcha de políticas innovadoras


 

 

Redacción de ACCESIBLE (07-11-06)
A pesar de las distintas iniciativas gubernamentales que existen para mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad, lo cierto es que el colectivo aún se encuentra en una situación de desventaja económica respecto a las personas que no la tienen. Esto supone un verdadero agravio comparativo que exige la puesta en marcha de políticas innovadoras e iniciativas eficaces.

La Federación de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de la Comunidad de Madrid, FAMMA-Cocemfe quiere concienciar sobre los gastos concretos que conlleva la discapacidad. Por una parte estos gastos se refieren a desembolsos como costearse una tercera persona que colabore en las actividades de la vida diaria o un servicio especializado, ayudas técnicas o adaptaciones, ya sea de vehículo o de hogar. Pero, por otro lado un aspecto que normalmente no se tiene en cuenta es el coste de oportunidad que la discapacidad representa para el propio individuo y para su entorno.

Si se toma como referencia la clasificación alemana del coste de la discapacidad aplicable a cualquier grado y tipo de discapacidad, las tablas establecen que una persona que requiera una atención considerable necesita un asistente durante 540 horas al año, un afectado grave 1.080 horas anuales mientras que un discapacitado severo requiere 1.800. Se calcula que el precio medio de la hora de este tipo de servicio sin considerar que sea una atención especializada asciende a 7,18 euros la hora. Por lo tanto al multiplicar el resultado anterior se obtienen los siguientes las siguientes cifras: 3.875 Euros al año para una persona que necesite una hora y media al día, 7.751 Euros para quien requiera 3 horas y 12.919 Euros por 5 horas. Además si a estas cifras se suman los gastos de enfermería o fisioterapia que son imprescindible para algunos afectados por patologías discapacitantes las cantidades aumentan considerablemente pudiendo incrementarse hasta en 5.000 Euros más.

Para que las condiciones de vida de un individuo con discapacidad física alcancen un mínimo deseable en su casa se deben realizar adaptaciones básicas como una rampa en el portal, baño, cocina, zonas de tránsito y una pequeña instalación domótica que permita realizar actividades cotidianas de forma independiente tan sencillas como apagar la luz. El coste de estas medidas siempre básicas de accesibilidad se sitúa en 22.000 Euros y si se aplica una amortización a 30 años se obtienen 733Euros más.

Entre todas las discapacidades se puede afirmar que la discapacidad física grave es la que origina más gastos puesto que se necesitan ayudas técnicas, informática adaptada, material ortopédico, en muchas ocasiones ropa adaptada, atención en el cuidado e higiene, teleasistencia y ayuda en el ocio y empleo.

El coste de oportunidad señalado anteriormente afecta e manera directa a los individuos con discapacidad y se traduce de manera directa en elevadas tasas de falta de educación, de población inactiva y altos porcentajes de desempleo. Además, dentro del colectivo de personas con discapacidad existen grupos que por razones de sexo o edad se encuentran en una situación más vulnerable como pueden ser las mujeres o las personas mayores. Medir la repercusión de estos factores en términos económicos es complicado porque pasan factura a nivel social pero inevitablemente influyen de manera negativa sobre el salario o la pensión. Otros costes de oportunidad afectan a la familia o al entorno de la persona con discapacidad y depende básicamente del nivel de autonomía del afectado. Por ejemplo, la mayoría de los cuidadores informales no se plantea la posibilidad de trabajar fuera del hogar y alrededor del 10% solicita reducción de jornada laboral. Las consecuencia también se refieren al bienestar de la persona que tiene esta responsabilidad, al tratarse de un verdadero trabajo que no tiene horas muchos cuidadores afirman que casi siempre se sienten cansados y que han perdido parte de su vida social, relaciones afectivas y casi el 50% no va de vacaciones. En este aspecto, Javier Font, Presidente de la Federación señala “La institucionalización del colectivo en residencias específicas se debe llevar a cabo cuando sea inevitable y por otra parte, opino que las personas con discapacidad pueden convertirse en un valor añadido y un factor generador de riqueza que aporte estabilidad al sistema si se crean los mecanismos oportunos”.

Como conclusión, cabe señalar que una persona con discapacidad soporta una media de 27.398 Euros más al año que otra que no la tenga, aparte de los costes de oportunidad que no se pueden cuantificar a nivel económico, una situación que exige la puesta en marcha de políticas efectivas para reducir esta diferencia lo máximo posible. A este respecto, Javier Font declara que “Es necesario que entre en funcionamiento una generación de nuevas políticas sociales dirigidas a las personas con discapacidad para que éstas puedan integrarse en el conjunto de la sociedad y en todos sus aspectos, económico, social y educativo en igualdad de oportunidades y procurando mantener su vida en el contexto de cada persona”.





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