La tarjeta de aparcamiento de las personas con movilidad reducida, la principal asignatura pendiente del Ayuntamiento madrileño en 2006


 

 

Redacción de ACCESIBLE (08-01-07)
Durante el año 2006, la Federación de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de la Comunidad de Madrid, FAMMA-Cocemfe ha denunciado la situación actual de la tarjeta de aparcamiento para las personas con discapacidad en la capital y ha exigido su modificación conforme a la normativa europea pero el Ayuntamiento de Madrid aún no ha rectificado su actitud en este sentido.

Las solicitudes del colectivo de personas con discapacidad en este aspecto son múltiples pero de manera generalizada se puede decir que la identificación actual reduce los beneficios que se otorgaban hasta la entrada en vigor de la controvertida e injusta nueva orden. A grandes rasgos, la citada Ordenanza de Movilidad “limita la hora de estacionamiento, desoye recomendaciones europeas y regionales, delimita su validez sólo a la capital, discrimina a sectores de la discapacidad más desfavorecidos y, entre otras cuestiones, obvia las necesidades de miles de personas que debido a una discapacidad grave requieren la atención constante de una tercera persona”, según palabras del presidente de FAMMA-Cocemfe Madrid, Javier Font.

Desde su inicio, esta tarjeta ha estado acompañada de polémica al elaborarse al margen del colectivo y de la recomendación del Consejo de Europa para crear una tarjeta válida en todos los países de la Unión. La de Madrid, aunque se proclame europea, no sólo no es legítima en los demás países vecinos, sino que tampoco tiene validez en otras comunidades, ni siquiera en otros municipios de la propia Comunidad de Madrid. A este respecto, el Consistorio madrileño ha rehusado adherirse al convenio que firmó la Comunidad de Madrid y la Federación Madrileña de Municipios para crear una tarjeta válida en la región. Además, el documento que emite el Ayuntamiento de Madrid tiene dos modalidades: conductor y no-conductor. “Los ‘beneficiarios’ de la tarjeta de no conductor generalmente son personas afectadas por la discapacidad de manera grave y necesitan la constante atención y ayuda para sus actividades diarias, prestada por sus cuidadores habituales que en la mayoría de las ocasiones hacen también la función de conductor”, asegura Javier Font. De esta forma, la normativa actual pone más impedimentos para la mejora de la calidad de vida del colectivo, su integración y su normalización.

En un principio, el Ayuntamiento de Madrid, argumentó las particularidades de la tarjeta de aparcamiento madrileña basándose en las especificidades de la capital y sus circunstancias especiales, pero desde la Federación se considera que por esta misma razón, Madrid debería dar ejemplo de ciudad capaz de integrar a los diferentes sectores de población y mejorar su accesibilidad.

En cuanto al régimen especial de Madrid, la Federación opina que la Ley de Capitalidad publicada en el BOE el 5 de julio de 2006 obliga al Ayuntamiento a dictar una nueva ordenanza municipal ya que en el texto se establece que ‘Las tarjetas de estacionamiento para personas con discapacidad emitidas por las autoridades municipales con arreglo al modelo establecido en la Recomendación 98/376/CE del Consejo, de 4 de junio de 1998, sobre la creación de una tarjeta de estacionamiento para personas con discapacidad, tendrán validez en todo el territorio estatal con independencia del municipio de procedencia del titular’. Por lo tanto, de esta Ley se desprende que el Ayuntamiento de Madrid debería ceder a las peticiones de los ciudadanos con discapacidad y adoptar el modelo europeo, al igual que ha sucedido en el resto de la Comunidad.

Además, la disposición adicional cuarta de la Ley 19/2001 de 19 de diciembre, de reforma del texto articulado sobre tráfico, circulación de vehículos a motor y seguridad vial, aprobado por Real Decreto Legislativo 339/1990 de 2 de marzo establece que ‘los municipios deberán adoptar las medidas necesarias para la concesión de la tarjeta de estacionamiento para personas con discapacidad con problemas graves de movilidad y para la efectividad de los derechos que derivan de la misma, teniendo en cuenta la Recomendación del Consejo de la Unión Europea’.

Por otra parte, son numerosos los casos, como por ejemplo las personas con discapacidad orgánica que, aunque no tengan reducida su movilidad, reivindican la concesión de esta tarjeta. Una muestra de que el Consistorio madrileño está al margen de la realidad social de Madrid es que en algunos casos, existen discapacidades orgánicas que generan un gran agotamiento y requieren medidas que faciliten su día a día en acciones cotidianas como puede ser la de acudir al centro de trabajo o estudio. El desconocimiento de las necesidades de las personas con discapacidad ha llegado a tal punto en este asunto que la nueva normativa se adapte más al vehículo que al propio usuario, sin conexión alguna al criterio de la Unión Europea.

La problemática de la tarjeta de aparcamiento afecta de manera especial a las personas que tienen discapacidad física u orgánica pero también a otros tipos de discapacidad. Por lo tanto, y debido a su trascendencia, el movimiento asociativo se ha puesto de acuerdo en este tema y el Cermi Comunidad de Madrid, cuya Presidencia ocupa actualmente FAMMA-Cocemfe, ha acudido a los organismos competentes como el Defensor del Pueblo para entregar a esta institución un documento en que se exponía la situación de la tarjeta solicitándole su mediación como garante de los derechos de los ciudadanos. Hoy por hoy el texto ha sido admitido a trámite pero las personas con discapacidad están esperando una respuesta y mientras continúan sufriendo las consecuencias de una tarjeta inadecuada. Por otra parte, el Alcalde de Madrid, D. Alberto Ruiz Gallardón fue informado sobre este tema en una reunión que mantuvo con los representantes de los diferentes tipos de discapacidad de la región y su Presidente, Javier Font. En ella, el edil madrileño adquirió el compromiso de modificar la tarjeta pero de momento no se ha realizo ningún cambio.

Por todas las razones expuestas, FAMMA solicita una vez más la modificación de la tarjeta de aparcamiento de manera urgente, ya que es demasiado el tiempo que las personas con discapacidad llevan soportando los inconvenientes de la identificación a causa del desconocimiento de la administración y recuerda que este distintivo debe ajustarse a la normativa europea a la vez que denuncia la falta de compromiso de los políticos que, en su día, y en distintos encuentros, prometieron avanzar en la materia para ayudar en la integración y en la comodidad de las personas con discapacidad.





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