Una ciudad no es sólo un conjunto de comercios, parques, edificios, calles, aceras o semáforos. Una ciudad la hacen, sobre todo, las personas que viven en ella, porque es la gente la que realmente da vida a su calles y a sus casas, es la gente la que hace que unas sean diferentes de otras. Esta concepción de la ciudad es la que debemos tener en cuenta los políticos, especialmente desde los ayuntamientos. De poco sirve tener las mayores autopistas del mundo si la gente no puede pasear por sus calles. De poco sirve gastar millones de euros en sedes municipales si muchas personas no pueden acceder a los servicios que se prestan. De poco sirve poner parquímetros por toda la ciudad si las personas con discapacidad no tienen suficientes lugares reservados. De poco sirve, pero es lo que se está haciendo hoy en Madrid. En nuestra ciudad no todos pueden transitar por sus calles porque las obras, los coches o las barreras nos lo impiden. Muchos madrileños no pueden acceder a los servicios municipales porque los lugares donde se solicitan no son accesibles. Y se instalan parquímetros para, supuestamente, mejorar el aparcamiento, pero el alcalde se niega a incrementar el número de plazas reservadas a personas con discapacidad y a implantar la Tarjeta Europea de Estacionamiento.
La realidad es que en Madrid 115.000 personas con discapacidad tienen menos oportunidades y menos calidad de vida que el resto de los ciudadanos. Yo me propongo, y conseguiré, transformar Madrid en una ciudad en la que los derechos, la calidad de vida y las oportunidades sean una realidad para todos, incluidas, claro está, las personas con alguna discapacidad y sus familias, tantas veces olvidadas por el actual Gobierno municipal. Haremos por y para los ciudadanos. Ya lo dice la Declaración de Madrid: • “Nada debe hacerse para las personas con discapacidad sin las
personas con discapacidad”.
Estos principios son tan obvios que nadie los cuestiona y, sin embargo, no deja de llamar la atención que no se hayan tenido en cuenta a la hora de llevar a cabo las políticas y los programas en el actual Ayuntamiento de Madrid. Por eso, creo que es imprescindible que se ponga en marcha el Consejo Municipal de la Discapacidad, donde todas sus asociaciones se reunirán con el nuevo Ayuntamiento para diseñar las políticas que desarrollaremos, porque quienes sufren las barreras saben de las mejores soluciones para su eliminación. La creación de este consejo es fundamental para la ciudad, tal y como se ha demostrado en Sevilla, Granada, Barcelona, Toledo o Mérida, donde son una herramienta fundamental para mejorar la accesibilidad y la calidad de vida de las personas con discapacidad. Además, estableceré un Plan Municipal para la Discapacidad en Madrid, con financiación suficiente que contemple políticas de previsión, tratamiento, rehabilitación e integración de las personas con discapacidad física, psíquica y sensorial, y que será codiseñado con el Consejo Municipal de la Discapacidad. Dicho Plan incidirá de manera prioritaria en los siguientes ámbitos:
En resumen, desde el Ayuntamiento de Madrid hemos de conseguir la total y real incorporación a la ciudad de las personas con discapacidad a través del reconocimiento de sus derechos y mediante acciones concretas en ámbitos como la educación, el urbanismo, el empleo y la sensibilización. Como dice José Luís Rodríguez Zapatero, “la primera política social de un país que quiera ser admirado en el mundo ha de dirigirse al colectivo de las personas con discapacidad”, porque no puede servir como ejemplo una sociedad en la que se discrimine a alguno de sus miembros. Madrid tiene que cambiar y lo ha de hacer para que quepan todos sus ciudadanos. Las barreras restan derechos, hurtan oportunidades y reducen la calidad de vida de muchos madrileños. Por eso, mi reto para Madrid es hacer una ciudad sin barreras, una ciudad de la que nos sintamos orgullosos, una ciudad que despierte admiración, una ciudad más digna por todos, con todos y para todos.
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