La máxima aspiración del movimiento asociativo es la
integración social de las personas con discapacidad, es una
reivindicación y un derecho inalienable. En la Comunidad de Madrid,
así como en el resto de España, las organizaciones de la
discapacidad y los propios discapacitados trabajaron entonces, y
trabajan ahora, para que lo que hace años era beneficencia, hoy
día sea un derecho.
Se ha avanzado a nivel legislativo con nuevas leyes que nos
amparan, y hemos conseguido sacar adelante mejores políticas
socio-sanitarias, pero la realidad pone de manifiesto que aún
prevalecen barreras, carencias y dificultades que, todos juntos,
tenemos que seguir batallando.
Ser el máximo responsable de cualquier entidad que trabaje para
cubrir todas las demandas, todas las necesidades, y así mejorar la
calidad de vida de las personas con discapacidad, no es tarea
fácil, pero puede serlo si se cuenta con el trabajo y la
colaboración de todos. Es hora de reflexionar y mirar hacia el
futuro con optimismo, con un sentimiento de grupo que necesitamos y
necesitaremos en esta nueva etapa que ahora comienza en FAMMA.
Inevitablemente se requiere de la visión compartida, de una “nueva
manera de hacer las cosas” aceptando el diálogo como instrumento
para alcanzar cualquier acuerdo, de la búsqueda de nuevas
estrategias de acción, de cambios que mejoren los métodos y
sistemas de trabajo; de otra manera, correremos el riesgo de pensar
que todo se está haciendo bien.
Hemos reflexionado sobre las fortalezas y debilidades del
movimiento asociativo y creemos en la capacidad estructuradora, en
un nuevo lenguaje, en una nueva forma de gestión transparente, que
se convierta en fórmula de consenso para debatir sobre lo que
queremos sea ahora esta casa, y sobre lo que queremos sea en el
futuro, sin olvidarnos de que el papel de las entidades de la
discapacidad en la sociedad es fundamental, como fundamental son
también para FAMMA sus casi 40 asociaciones que actualmente la
componen.
Por ello, y en representación de la actual Comisión Ejecutiva
que presido en funciones, aprovecho la ocasión que se me brinda
para decir desde estas líneas que, a partir del 30 de junio, habrá
un nuevo equipo dirigiendo esta entidad, que todos los dirigentes de
nuestro movimiento asociativo tendrán la oportunidad de
involucrarse para que, desde esta gran Federación, podamos
conseguir que las personas con discapacidad sean consideradas una
prioridad en cualquier política de acción que pueda mejorar sus
vidas.
Se abre, así, una nueva etapa en la que nuestras entidades
volverán a sentirse FAMMA. Una nueva etapa en la que se trabajará
para recuperar la confianza de aquellas entidades que un día se
fueron, regresen y puedan compartir propuestas y proyectos de futuro
con el nuevo equipo.
Una nueva etapa en la que las acciones del gobierno que dirija
FAMMA sean acordes a las expectativas, y no trabaje basándose sólo
en sus propios criterios, sino a través de la participación, de
las ideas y propuestas que surjan, tanto de la entidades miembro
como de las personas a las que representa. La nueva gestión debe
olvidarse de prepotencias de cualquier tipo, de crispaciones, de
grandes actuaciones sin consenso como indispensable condición para
servir a la sociedad, sobre todo desde una Ong como la nuestra, en
la que por encima de todo estén las personas.
Éste es nuestro compromiso y nuestra petición para el nuevo
equipo que resulte de las elecciones del próximo mes de junio. Es
el deseo de los que tenemos una discapacidad y queremos vivir libres
de toda barrera y lejos de toda discriminación.