Las próximas cuatro estaciones
Terminó un año más, con cambios y promesas pero,
esta vez, ahora sí, las personas con discapacidad han protagonizado
varios hechos importantes que han centrado la atención de los medios
de comunicación. Durante todo el año se ha hablado, debatido y
corregido –una y mil veces– lo que debería ser el instrumento de
mayor protección y ayuda para las personas con un alto grado de
“dependencia”. Y tras el nacimiento, un paso importante: se ha
aprobado el anteproyecto de la Ley de Autonomía Personal, aunque
sumergido en la controversia y pactado únicamente con la patronal y
los sindicatos, al margen por tanto de entidades que representan a
los colectivos directamente interesados.
De momento, se está fraguando lo que dicen
llamarse el “cuarto pilar” del Estado de Bienestar, pero bajo la
mirada dudosa y desconfiada de muchas organizaciones que ven lejos
la puesta en marcha del nuevo sistema. Si bien, necesita dosis de
coordinación entre comunidades y dejar de ser una mera declaración
de intenciones y convertirse en una norma que realmente cubra las
expectativas de muchas personas: las de los afectados y las de sus
cuidadores informales, que van consumiéndose por el esfuerzo físico
y personal que requiere cuidar y atender a un ser querido. Para
conseguirlo, aunque las comparativas son odiosas, no estaría mal que
España aprendiese, por ejemplo, de sus vecinos franceses, quienes al
margen de cualquier valoración patrimonial o renta personal del
usuario, sus servicios sociales otorgan una cuantía de 24.000 euros
para cubrir su asistencia. Sin embargo, poco
a poco, la sociedad se va mentalizando, se ha pasado del ostracismo
a formar parte de la vida social, de la denominación de “subnormal”,
allá en los 70, a “minusválido” en los 90 y ahora “persona con
discapacidad”, tras el deseo de ZP de cambiar la Constitución. Otras
cosas como la intervención de S.M. el Rey don Juan Carlos llamaban
la atención cuando en su discurso navideño aludía a las personas con
discapacidad y animaba a la sociedad a respetar y fomentar la
igualdad de oportunidades. Y como las cosas
cambian, ahora ya no sólo estudia el adinerado, como tampoco se
queda en casa el que tiene una discapacidad. Por eso, se han
implantado cátedras sobre discapacidad, se ha previsto la exención
de tasas y la creación de tutores en la reforma de la LOU, y se ha
mejorado, algo, el acceso al transporte. En el ocio, igualmente
importante, se ha ampliado, sólo un poco, la oferta de turismo
accesible y, para que un deportista con discapacidad pueda vivir de
su esfuerzo, se ha creado el Plan ADOP.
Entre Estatut y Estatut sólo ha quedado tiempo para aprobar la Ley
Antitabaco y dar la bienvenida a la “futura heredera” doña Leonor.
Ahora sólo a esperar que las nuevas normas y reformas que afectan al
colectivo sean tajantes y se cumplan con rigor, como la ley de los
“malos humos”, que “quema” a la mayoría de los fumadores pero
evitará gran número de muertes y discapacidades.
Es evidente que se han producido cambios, pero si
algo es seguro, es que estas medidas no son deferencias para con el
colectivo, se trata de aplicar lo que un día fueron palabras, luego
derechos, y, finalmente, hechos. Aparcadas quedan deudas como la
aprobación del reglamento de la Ley de Accesibilidad y Supresión de
Barreras de la Comunidad de Madrid, el escaso control de la reserva
del 2% del empleo para personas con discapacidad, la eliminación de
barreras en edificios, o la regulación de la enseñanza no
obligatoria con medidas de apoyo y acompañamiento.
Finalmente, y después del huracán Katrina,
pediremos a este nuevo año que no traiga más catástrofes naturales,
menos violencia y más tranquilidad y ayuda para todos. Queremos la
paz en el mundo y que no se produzcan más 11M ni 7J, porque aunque
pueda parecer utópico e imposible conseguir, según se desarrollan
los acontecimientos en el mundo, exigiremos durante las próximas
cuatro estaciones que haya más solidaridad, más compromiso político
y social, en definitiva, grandes dosis de sensibilidad real para dar
a cada uno lo que por derecho le corresponde.
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